Doctora en física y CEO de la primera firma en la región dedicada a desarrollar tecnología cuántica para proteger sistemas digitales, Paulina Assmann ha trazado una trayectoria notable: desde sus años escolares en Chile hasta encuentros con Stephen Hawking y su desembarco en Silicon Valley. Su historia refleja cómo el país comienza a posicionarse en el núcleo de la revolución tecnológica global, un camino que Corfo ha impulsado con fuerza a través de su programa Innova Alta Tecnología.

Imagina que el mundo es un tablero de ajedrez donde las piezas se mueven siguiendo reglas precisas. Así funciona la física clásica. Ahora imagina que, en lugar de hacer una jugada a la vez, todas las jugadas posibles se ejecutan al mismo tiempo. Esa es la lógica —o más bien la paradoja— de la física cuántica. En computación, en lugar de bits que valen 0 o 1, se usan qubits, que pueden ser 0, 1 o ambos a la vez. Este fenómeno permite procesar información de forma exponencialmente más potente que cualquier computador tradicional.
Aunque suene complejo, esta tecnología ya no es ciencia ficción. Está comenzando a transformar industrias como la ciberseguridad, la logística, la inteligencia artificial e incluso las loterías. En ese escenario, una empresa chilena está marcando un hito: SeQure Quantum, la primera en Latinoamérica en desarrollar tecnología cuántica aplicada a la seguridad digital.
Al frente está Paulina Assmann, doctora en física, emprendedora y divulgadora científica, cuyo recorrido desde un liceo subvencionado en Talcahuano hasta el Foro Económico Mundial en Davos encarna una revolución silenciosa: la de un país que deja de ser espectador para transformarse en protagonista.
Porque esta historia no es solo sobre una científica o una empresa. Es sobre cómo Chile, con visión, ciencia y políticas públicas acertadas, puede crear tecnología de frontera con estándares globales. Si el siglo XX fue dominado por las industrias basadas en materias primas, el XXI será liderado por quienes dominen el conocimiento. Y ahí, contra todo pronóstico, Chile ya está jugando.
LA HISTORIA PERSONAL DETRÁS DE LA CIENCIA
“Yo nací en Talcahuano y estudié en el Liceo La Asunción, un liceo subvencionado”, recuerda Paulina Assmann, quien desde pequeña mostró un talento especial por la ciencia. “Fui una de las primeras en exponer en el primer Congreso Explora cuando cursaba 8° básico. En 2° medio, ideé un proyecto científico para determinar la pre-rotación de un asteroide. Gracias a ese proyecto gané un viaje al cerro Armazones, donde pude observar el asteroide y calcular su periodo de rotación”.
Esta experiencia temprana no solo marcó su camino, sino que validó el impacto de las políticas públicas para incentivar vocaciones científicas. “En mi familia no hay científicos. Fue gracias a mis profesores de física y matemáticas del colegio que terminé estudiando una carrera científica”.
Uno de los momentos más impactantes de su vida ocurrió en Valdivia, durante el cumpleaños número 60 del físico Claudio Bunster Weitzman. Allí, en un paseo en barco con destacados científicos, incluido Peter Higgs, alguien se acercó a decirle que Stephen Hawking quería hablar con ella. “Me preguntó por qué había estudiado física, si tenía algún físico en la familia. Le conté que no, que fueron mis profesores del colegio. Él se interesó mucho en eso. Fue muy inspirador”, recuerda Paulina.
“El profesor de matemáticas me llamaba ‘doctora Paulina’ en clases”, dice entre risas. “Ese tipo de detalles puede generar cambios importantes”. Años después, en un evento, una excompañera del liceo le preguntó si aún seguía en la ciencia. “Fue una linda forma de ver el camino recorrido”, reflexiona.
Paulina ha sido testigo y protagonista de cómo las oportunidades científicas pueden cambiar vidas. “Armé satélites para la NASA cuando era escolar. Estudié gratis en la Universidad de Concepción gracias a mi puntaje, y publiqué mi primer paper en primer año. Tuve muchas oportunidades”.

EL NACIMIENTO DE SEQURE QUANTUM
SeQure Quantum no nació de la nada. Fue el resultado de más de dos décadas de investigación en física cuántica desarrollada en Chile, particularmente en la Universidad de Concepción, y de la visión compartida por un grupo de científicos que supieron detectar una oportunidad estratégica en un momento clave.
En ese contexto, Paulina Assmann, doctora en física, tuvo su primer acercamiento con la cuántica durante la formación del CEFOP (Centro de Óptica y Fotónica). El rector de la universidad, Carlos Saavedra, fue uno de los primeros en apostar por llevar la cuántica desde lo teórico hacia lo experimental. Fue en ese ambiente donde surgió la colaboración con el físico Gustavo Lima, quien más adelante lideraría el desarrollo tecnológico que daría origen a SeQure Quantum.
Aunque Paulina se enfocó inicialmente en la astrofísica, más tarde retomaría el vínculo con la cuántica desde un rol distinto: el de impulsar la empresa hacia su madurez comercial. Fue ella quien, con un enfoque en el modelo de negocio y la visión de mercado, logró atraer una inversión de 2,2 millones de dólares en 2023, consolidando el despegue de SeQure Quantum como startup tecnológica.
El corazón del desarrollo de la empresa se basa en un concepto potente: la computación cuántica no es solo una promesa futurista, sino una herramienta actual con el potencial de redefinir la ciberseguridad. El principal producto de SeQure Quantum, el SeQRNG (Quantum Random Number Generator), responde a una necesidad urgente: la generación de claves verdaderamente aleatorias y seguras, imposibles de predecir incluso por los computadores cuánticos más avanzados que se están desarrollando en el mundo.
Más allá del hardware cuántico de gran escala que construyen gigantes como IBM o Google, existe una capa más inmediata de aplicación: el uso de principios cuánticos para mejorar la seguridad digital hoy. Y es en ese espacio donde SeQure Quantum está marcando la diferencia, combinando ciencia de frontera con soluciones comerciales concretas.

EL DESAFÍO DE 'CREERSE EL CUENTO'
Uno de los principales obstáculos para el desarrollo tecnológico en Chile no es la falta de talento ni de conocimiento, sino la falta de confianza en lo propio. Así lo plantea Paulina Assmann, CEO de SeQure Quantum, quien asegura que incluso entre ejecutivos de alto nivel persiste la idea de que en Chile no se puede hacer ciencia ni tecnología de clase mundial.
“Al conversar con CEOs de grandes empresas en Chile, me ha chocado que no creen que Chile puede hacer ciencia y tecnología”, afirma. Sin embargo, la evidencia va en sentido contrario. SeQure Quantum es un caso ejemplar: una empresa que surge tras más de 20 años de investigación nacional en óptica cuántica, y que hoy desarrolla soluciones de ciberseguridad basadas en principios de física cuántica.
Ese recorrido ha sido posible gracias a políticas públicas sostenidas en el tiempo. “Sequre Quantum nace de 20 años de investigación en el área de computación cuántica, porque logramos hacer la infraestructura para que aquello ocurriera”, explica. Entre los factores clave menciona los programas de doctorado, las becas internacionales, los fondos de investigación como los Proyectos Milenio y centros como el CEFOP (Centro de Óptica y Fotónica), que sentaron las bases de un ecosistema científico con capacidad para innovar.
Hoy, según Assmann, ese ecosistema está dando señales de madurez. “Recién ahora estamos teniendo las masas críticas por toda la inversión que se ha hecho y por la madurez del país”, señala. Pero advierte que es hora de acelerar: “Si nos demoramos 20 años en tener un SeQure Quantum, el desafío ahora es cómo lo hacemos en 10 años”.
La Universidad de Concepción tuvo un rol clave en este proceso. Fue una de las primeras instituciones en apostar por la investigación experimental en óptica cuántica, abriendo una línea de trabajo que, según Assmann, “nos da la oportunidad como país de ser protagonistas de esta segunda revolución tecnológica, que es la de las tecnologías cuánticas”.
Chile, asegura, tiene hoy una oportunidad concreta de ser líder en esta revolución, no solo como usuario de tecnología extranjera, sino como creador. “Lo más bonito de esta comisión [de expertos en tecnologías cuánticas] es que todo esto es made in Chile, y ser protagonista en esta revolución cuántica”, concluye.

TECNOLOGÍA CUÁNTICA Y CIBERSEGURIDAD
La física cuántica, pese a su aparente complejidad, está cada vez más presente en nuestras vidas. Sus principios, como la superposición y el entrelazamiento, permiten manipular partículas subatómicas para fines tan diversos como la detección precisa, la simulación molecular y, particularmente, la seguridad digital.
En este escenario, SeQure Quantum se ha posicionado como un actor pionero en Latinoamérica, desarrollando un generador cuántico de números aleatorios (SeQRNG) que ofrece una solución disruptiva al problema de las llaves criptográficas. A diferencia de los métodos tradicionales, que dependen de algoritmos matemáticos complejos pero predecibles, este generador se basa en fenómenos físicos genuinamente aleatorios, como el comportamiento de los fotones.
Lo que distingue a la tecnología de SeQure Quantum no es solo que utiliza principios cuánticos, sino que también es capaz de verificar en tiempo real la aleatoriedad, seguridad y privacidad del proceso. Es una innovación alineada con los más altos estándares internacionales, como el estándar US2 de la ITU, que define lo que debe ser una fuente confiable de entropía cuántica.
“Nosotros generamos la llave y además te decimos que es única e impredecible”, explica Paulina Assmann. Esa capacidad de auditar en tiempo real la salud del sistema y detectar cualquier intento de interferencia externa es lo que le otorga a esta tecnología un valor diferenciador frente a otras soluciones del mercado.
Este avance es especialmente relevante frente a la amenaza que representa el desarrollo de computadores cuánticos capaces de romper los sistemas de cifrado actuales. Si el talón de Aquiles de toda criptografía está en la generación de llaves, entonces contar con llaves cuánticamente seguras no es solo una mejora: es una necesidad urgente.
La colaboración con empresas como Thales, especialistas en software de cifrado, ha permitido a SeQure Quantum ofrecer soluciones integrales tanto para datos en reposo como para datos en movimiento. Además, ya cuentan con implementaciones concretas en sectores sensibles como la ciberseguridad, el Internet de las Cosas (IoT) y las loterías, donde la aleatoriedad verificable es crítica.

DE TALCAHUANO A DAVOS
La presencia de SeQure Quantum en escenarios internacionales no ha pasado desapercibida. En enero de 2023, Paulina Assmann estuvo en Davos durante el Foro Económico Mundial, donde un artículo advertía que las tecnologías cuánticas serían un privilegio exclusivo del primer mundo. Aquella lectura fue un punto de inflexión.
“Me dije: acá hay algo mal. Está SeQure Quantum, hay una masa crítica de investigadores y estamos desarrollando tecnología propia”, recuerda. Fue entonces cuando, junto a otros actores del ecosistema científico nacional, impulsaron una carta al Ministerio de Ciencia y Tecnología para articular una estrategia país que posicionara a Chile en este nuevo tablero tecnológico global.
A diferencia de la astronomía —cuya infraestructura fue financiada mayoritariamente por inversión extranjera— el caso de las tecnologías cuánticas en Chile es distinto. Se trata de un desarrollo nacional, con talento local, que ha crecido gracias a políticas públicas como Becas Chile, la ANID y el impulso de universidades regionales.
“En este caso, los protagonistas somos nosotros”, afirma Assmann. Y ese carácter made in Chile no solo es motivo de orgullo, sino también una ventaja competitiva: en mercados saturados como Europa, la originalidad y la escala manejable de los desarrollos chilenos llaman la atención. Prueba de ello es que el medio especializado The Quantum Insider calificó a SeQure Quantum como una “innovative Chilean quantum company”.
La clave ahora es articular alianzas estratégicas y atraer inversión tecnológica. “Necesitamos estar al lado de empresas como NVIDIA o Amazon, y generar acuerdos de colaboración con gigantes como IBM o D-Wave”, plantea. El objetivo no es replicar lo que hacen otros países, sino insertarse con identidad propia en la cadena de valor global de las tecnologías cuánticas.
Para Assmann, el ecosistema chileno ya cuenta con los elementos fundamentales: talento, infraestructura, redes de colaboración y visión de largo plazo. Lo que falta, dice, es consolidar una estrategia que conecte a los actores locales con el circuito global y, sobre todo, convencerse de que Chile puede ser líder en esta revolución.

EL FUTURO CUÁNTICO DE CHILE
Para SeQure Quantum, el 2024 ha sido un año de consolidación. La empresa completó su primer ciclo de ventas, afinó su propuesta de valor y fortaleció su capacidad para ofrecer servicios confiables en ciberseguridad cuántica. Pero es el 2025 el año que marca un punto de inflexión: el objetivo es crecer, escalar y expandirse a nuevos mercados, tanto con clientes como con productos.
El foco está en combinar el desarrollo de nuevas soluciones de base científica con una estrategia comercial robusta. “Esperamos seguir con el crecimiento de la empresa, trabajando en I+D y empaquetando nuevas cosas cuánticas en paralelo”, anticipa Paulina Assmann. Se trata de avanzar sin perder el ADN científico que dio origen a todo.
En este proceso, el apoyo de Corfo ha sido determinante. Gracias a fondos públicos como el programa Semilla, SeQure Quantum pudo desarrollar su primer prototipo y dar el salto desde el laboratorio a la validación comercial. Además, la participación de Corfo en instancias como el programa Innova Alta Tecnología ha contribuido a fortalecer el posicionamiento y la viabilidad de empresas deep tech como esta.
Pero para que el ecosistema chileno pueda sostener a más empresas similares, se necesitan condiciones habilitantes claras: inversión en infraestructura tecnológica, fortalecimiento de las redes con la industria internacional y una articulación público-privada más profunda. Assmann insiste en que no basta con formar talento; hay que construir un entorno donde ese talento pueda quedarse, crear y crecer.
Desde su experiencia en Silicon Valley, una de las principales diferencias que observa es la cercanía entre los actores clave del ecosistema. “Allá puedes tomarte un café con el número dos de Apple”, comenta. En Chile, la distancia con las grandes tecnológicas globales es todavía un obstáculo, pero también una oportunidad para repensar el modelo y construir alianzas estratégicas que favorezcan la manufactura y el desarrollo local.
El reconocimiento político también ha comenzado a jugar un rol importante. Recientemente, el presidente Gabriel Boric mencionó a SeQure Quantum en un discurso, lo que tuvo un fuerte impacto en la percepción pública y la confianza en la empresa. “Cuando el presidente te nombra, no es dinero, pero sí posicionamiento y confianza”, dice Assmann, quien no dudó en compartir ese momento en redes sociales.
Chile, sostiene, tiene una oportunidad única de diversificar su matriz productiva y dejar de depender exclusivamente de los recursos naturales. “Esta es una oportunidad tan grande como el cobre o el hidrógeno verde”, afirma. La clave está en transformar el conocimiento en valor económico y social, y para eso, la tecnología cuántica puede ser el vehículo perfecto.